sábado, 9 de febrero de 2008

Un empate con sabor agridulce

El Barça sobrevivió al aluvión de bajas con un empate agridulce en Sevilla. El Madrid está ahora a cinco puntos, pero mañana puede estar a ocho...



Peor no se le podía plantear el partido al Barça. Un Sevilla con ánimos legítimos de revancha tenía delante un equipo con 9 bajas, su teórica figura en el banquillo, dos jugadores, Oleguer y Edmílson que eran titulares por vez primera en la temporada... Pocos motivos para el optimismo. Empezó el partido y veíamos que nos habíamos equivocado. Todo podía ir peor. Oleguer ni se enteraba de por dónde iba Capel. Thuram lo pasaba fatal con Kanoute. Messi, jugando de delantero centro, como si no estuviera. Giovani, perdido. Henry casi de centrocampista. Y es que Rijkaard, que no debe saber que nunca hay dos partidos iguales, planteó el encuentro con la misma táctica del de Copa del Rey hace unas semanas. Pero aquel día, por ejemplo, jugaba Eto'o y no lo hacía Kanoute. Y encima, un colegiado, si ese que debe "impartir justicia", que se sumaba a la fiesta. Ante la duda, a favor del Sevilla. Y si no, también.El Barça, es verdad, aguantó bastante bien los primeros 20-25 minutos, pero, a partir de aquí, el baño que le dio el Sevilla fue de campeonato. Los culés controlaban bien a unos delanteros sevillistas que abusaban de los "piscinazos", con la bendición de Teixeira Vitienes. Los locales solo asustaron con una falta lanzada por Alves (9') que Valdés despejó muy bien. La jugada siguió y acabó con un disparo de Luis Fabiano que de nuevo Valdés neutralizó.Y es que el portero del Barça tuvo una muy buena primera parte. Lo paró casi todo. Especialmente, un disparo de Luis Fabiano (29') y otro de Kanouté (32'), con mucho peligro. Pero ni Valdés ni ningún otro portero se puede considerar una muralla infranqueable. Y en el minuto 34, una buena jugada de Jesús Navas acabó con un centro al segundo palo donde Capel le ganó la espalda y todo lo que quiso a Oleguer para fusilar al guardameta. Era el 1-0 con el que se llegó al descanso. 1-0 y gracias. Porque el Barça sufría en defensa y en ataque poco hizo. Un disparo sin demasiado peligro de Messi (4') y una ocasión de Giovani dos Santos (20') que remató forzado ante Palop. Nada más.


RIJKAARD SE LA JUEGA


En el descanso, Rijkaard se la jugó. Si su alineación ya tenía aspectos más que discutibles, los dos cambios que hizo también eran difíciles de entender. Y es que ante el vendaval sevillista, decidió dejar al equipo sin un referente defensivo en el centro del campo. Entró Márquez por Thuram y Ronaldinho por Edmílson, con lo que los centrocampistas eran Xavi, Iniesta y Ronaldinho.Pero el partido se le ponía muy bien al Sevilla. Aguantar a un Barça que no le marca un gol ni al arcoiris es fácil. Y al contraataque, los jugadores sevillistas se podían dar un festín.El Barça, en efecto, empezó a dominar. Como siempre, tocaba el balón, y tocaba y tocaba. Pero Palop tenía una plácida noche.Henry se lesionó, por supuesto otra lesión muscular para añadir al curriculum del equipo (esperemos que no sea grave) y eso propició el último cambio de Rijkaard, que dio entrada a Gudjohnsen para poner a Ronaldinho... de delantero centro.Pero nada de nada. Un disparo de Xavi (61') que salió fuera por poco fue el único intento de buscar la portería contraria por parte barcelonista. Y suerte que el Sevilla no es el de otras temporadas y gracias a ello también le costaba mucho llegar a la portería de Valdés. Total, que el partido se jugaba cada vez más en el centro del campo que en las áreas. Y eso ya le iba bien al Sevilla.Pero en dos minutos todo cambió. En el 29, Márquez estuvo a punto de marcarse un autogol pero, por suerte, Valdés lo evitó. Y en la siguiente jugada, Messi le dio un gran pase en profundidad a Xavi que, desde dentro del área, con un buen disparo batió a un desafortunado Palop. Era el 1-1. Y no fue todo. En el minuto 33, Keita hizo una dura entrada sobre Messi que le valió la segunda tarjeta amarilla. Al vestuario y falta muy peligrosa. La lanzó Ronaldinho, pero ni para eso el brasileño es el de antaño y su lanzamiento se estrelló en la barrera defensiva del Sevilla.El gol, sin embargo, había dejado tocado al Sevilla que, además, ahora estaba con un hombre menos. El Barça, por el contrario, había reencontrado un espíritu que hacía tiempo que no veíamos. Buscó el gol de la victoria. Ronaldinho (81') lo volvió a intentar con una falta directa, pero su lanzamiento salió esta vez alto.El tanto pudo llegar en el minuto 41, con un remate de Messi que hizo que el balón se paseara por delante de la portería de Palop, sin que nadie pudiera rematar. También pudo marcar el Sevilla, ya en tiempo de descuento, con un remate cruzado de Capel que salió fuera. Y el partido acabó con otra falta directa lanzada por Ronaldinho, que Palop detuvo.Es difícil hacer un balance de lo ocurrido. En el descanso parecía casi imposible empatar. Y al final el empate conseguido sabía a poco. El partido tuvo una parte para cada equipo. Un gol para cada equipo. Y un resultado que no es bueno ni para unos ni para otros.

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