
Casi como si de un castigo bíblico por su atrevimiento –o su prepotencia– se tratara, desde que el presidente madridista Ramón Calderón anunció a finales de año que primaría de forma generosa a sus jugadores si al final de temporada conseguían el triplete, el Real Madrid ha empezado a dar muestras de debilidad. O, para ser más exactos, sus resultados empiezan a estar más en consonancia con su fútbol, generalmente gris y poco brillante.El equipo que algunos empezaban a calificar como poco más que invencible, en pocas semanas ya ha deshojado el llamado ‘trébol’ y se ha despedido de una de sus hojas, la Copa del Rey. Y en la Liga, ayer, encajó su tercera derrota en los Juegos Mediterráneos, ante un recién ascendido, el Almería. Curiosamente, el equipo andaluz ya le sacó los colores al Madrid en el Bernabéu en la primera vuelta y sólo la sonrojante actuación del colegiado catalán Alvarez Izquierdo evitó que en aquella tercera jornada de Liga el equipo de Bernd Schuster sufriera ya su primer tropiezo.Pero en este aún joven 2008, las cosas parecen haber cambiado. Tras ser eliminado por el Mallorca de la Copa del Rey, perdiendo los dos encuentros ante el equipo de Gregorio Manzano, el Real Madrid pareció aguantar aún el tipo en la Liga, demostrando esa habitual efectividad que, no siempre relacionada con el buen juego, le permitía sacar adelante sus encuentros. Pero ayer en Almería el Real Madrid se dio de bruces con la realidad y se dio cuenta de que, pese a su ventaja en la Liga, el campeonato puede no ser el paseo militar que muchos preveían.Muy probablemente, una de las claves que indican los primeras señales de un posible desmoronamiento blanco es la creciente debilidad de su sistema defensivo. Hace apenas unos días, a Iker Casillas se le señalaba como el guardameta invencible, porque con sus asombrosas intervenciones maquillaba los continuos errores de sus compañeros de zaga. Pero en sólo una semana y dos partidos el Real Madrid ha recibido cuatro goles, cuando en los 20 encuentros anteriores Casillas sólo había sido batido en 14 ocasiones. Ayer, ni Casillas pudo disimular los errores de Fabio Cannavaro, por ejemplo, al que Negredo le llevó por el camino de la amargura.El fin de semana pasado, el Villarreal se fue de vacío del Santiago Bernabéu tras realizar un excelente encuentro y haber perforado dos veces la portería blanca. No mereció perder el ‘Submarino’ de Manuel Pellegrini en la capital, pero como en muchas ocasiones a lo largo de esta temporada la ‘pegada’ en el ataque del Madrid acabó decidiendo el encuentro.Ayer, esa ‘pegada’ no existió ante el Almería, que además puso en evidencia a la zaga blanca, que fue incapaz de defender un saque de esquina, el que dio paso al primer tanto, y que en la segunda parte fue continuamente incomodada por los contraataques del equipo de Unai Emery. Arriba, sólo al final del encuentro achuchó algo el equipo de Schuster, que se encontró delante a un equipo organizado y un portero, Diego Alves, que por momentos emuló a Casillas con sus actuaciones que acabaron por exasperar a los blancos.La euforia que el presidente destilaba en diciembre no se vio anoche por ninguna parte en los Juegos Mediterráneos, después de ver cómo su equipo se veía claramente superior ante un rival que el año pasado jugaba en Segunda.

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