
Gonzalo Colsa es el gran ejemplo de este Racing triunfal. El jugador que regresa a casa y recupera su mejor versión para alegría del equipo de su tierra. Para él, jugar ante su familia y amigos cada dos semanas es especial. “La gente de la casa vivimos de otra forma los éxitos. Hasta celebrar un gol en El Sardinero es diferente, porque ves que haces feliz a tu gente. Traer a jugadores cántabros ha sido un acierto. Animo a los que no estén a gusto, que se vengan aquí a jugar”, dice Gonzalo.Sobre Marcelino, lo tiene claro: “Si hay que poner dinero para que se quede, que cuenten conmigo. Es el espejo en el que debe mirarse todo jugador que quiera ser entrenador. Somos como un rebaño con él; si después del partido nos dice que hay que correr cinco kilómetros, los corremos”.Colsa revela otro de los secretos de este histórico Racing: “No tenemos las mejores equipaciones ni instalaciones, pero nos encanta venir a entrenar. En lugar de gimnasio nos han puesto esta una carpa parecida a la de los bautizos y comuniones y ha sido lo mejor, la usamos de centro de reunión. Allí nos quedamos a charlar y hablar de todo tomando café. Como una familia”. El mediocentro, que emocionó en SanMamés (“lloré de nervios, de la emoción, de la tensión de toda la semana”) aún alucina con el recibimiento en Hoznayo en el viaje de vuelta: “Fue apoteósico”. Y eso que son semifinales...

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