
La expectación de un partido de fútbol no siempre se traduce en buen juego y goles. Un claro ejemplo fue el partido de ida de cuartos de final de la Copa del Rey entre el Villarreal y el Barcelona. Ambos equipos hicieron los mismos méritos para ganar el partido y los mismos méritos para empatarlo. Al final, el cero brilló en el luminoso y será el Camp Nou el que dicte la sentencia de un juicio complicado.Como si de un regalo defectuoso se tratara, Villarreal y Barcelona no dieron el espectáculo y los goles que se presumía iban a ofrecer en El Madrigal. Las intenciones no fueron malas aunque sí escasas. Ambos equipos dispusieron de varias ocasiones pero sin demasiado peligro para unos porteros, Víctor Valdés y Diego López, que estuvieron muy acertados en las acciones en las que tenían que ser protagonistas.Los locales se hicieron poco a poco con el dominio del balón en la primera parte y fruto de esta leve superioridad llegaron sendas ocasiones para Rossi y para Nihat, ésta última forzando la estirada de Valdés. Por su parte, el conjunto azulgrana no conseguía intimidar al rival, salvo en pequeños destellos de calidad de Henry que lo intentó sin éxito.
El Camp Nou tiene la llaveTras la reanudación, las tornas parecieron invertirse. Los hombres de Frank Rijkaard se vinieron arriba motivado por la decisiva entrada de Messi que conseguía revolucionar el juego de los culés. Esto provocó que fuera entonces el turno de Diego López para lucirse con paradones ante el disparo de Iniesta, al que poseriormente le quitaba un balón de los pies ganando el uno contra uno.Sin embargo, el Villarreal hizo gala de orgullo, propio de cualquier equipo que juega ante su afición, y lograba crear peligro tras un formidable disparo de Marcos Senna que despejaba a la perfección Valdés. Por su parte, el Barcelona seguía buscando a Messi que no conseguía esta vez echarse el equipo a las espaldas aunque ganas y calidad no le faltaron.Al final, empate a cero en un partido que fue de menos a más y que deja la sensación de que cualquiera de los dos puede cantar el alirón la semana que viene en el Camp Nou. Sin duda, un partido que no se parecerá en nada al de ida y donde los dos equipos sacarán toda la artillería pesada para intentar llevarse una batalla que será encarnizada.
El Camp Nou tiene la llaveTras la reanudación, las tornas parecieron invertirse. Los hombres de Frank Rijkaard se vinieron arriba motivado por la decisiva entrada de Messi que conseguía revolucionar el juego de los culés. Esto provocó que fuera entonces el turno de Diego López para lucirse con paradones ante el disparo de Iniesta, al que poseriormente le quitaba un balón de los pies ganando el uno contra uno.Sin embargo, el Villarreal hizo gala de orgullo, propio de cualquier equipo que juega ante su afición, y lograba crear peligro tras un formidable disparo de Marcos Senna que despejaba a la perfección Valdés. Por su parte, el Barcelona seguía buscando a Messi que no conseguía esta vez echarse el equipo a las espaldas aunque ganas y calidad no le faltaron.Al final, empate a cero en un partido que fue de menos a más y que deja la sensación de que cualquiera de los dos puede cantar el alirón la semana que viene en el Camp Nou. Sin duda, un partido que no se parecerá en nada al de ida y donde los dos equipos sacarán toda la artillería pesada para intentar llevarse una batalla que será encarnizada.

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