Algunos dirán que aún queda tiempo, que la Liga es muy larga...aunque desde hoy esos algunos serán cada vez menos y es que, el Barça, tiró ayer la Liga en San Mamés. Les falló el físico y la falta de ideas ante un Athletic con mucha más voluntad. Al Barça le faltó brillo y chispa, la chispa que hace unos años le convirtió en el equipo más demoledor del continente.Con una defensa sin Milito y con Messi, Henry y Bojan en la delantera, el equipo de Frank Rijkaard volvió a mostrarse impreciso en sus toques. Dominó el encuentro, aunque no tanto su ritmo ya que los bilbaínos se mostraron muy hábiles en esa faceta. Le perdieron el miedo al rival y buscaron forzar los movimientos de un Barça demasiado lento en la medular.
El balón fue para los blaugranas, pero las ocasiones para los vascos. La primera llegada del Barça se produjo en el minuto 16 con un potente disparo de Leo Messi, el mejor del encuentro, que Aranzubia atisbó a atajar en dos tiempos. A parte de eso, pocos disparos a puerta. No así el Athletic, que dispuso de hasta cuatro claras ocasiones para adelantarse en el marcador. Pero la contundente defensa azulgrana evitó que los leones rugieran primero. Las imprecisiones en los pases, poco fluídos de los de Rijkaard, tuvieron gran parte de culpa en las rápidas contras del Athletic. Y es que ni Deco ni Xavi se mostraron muy acertados en sus pases y a Messi le sobró en ocasiones un toque de más.
Aún así y cuando el Barça atravesaba por los minutos de mayor descontrol, llegó el gol de Bojan. Golazo si se permite. Pase en profundidad de Iniesta para Messi, algo bombeado, lucha entre el argentino y Aranzubia, rechace para Deco y pase en profundidad con el rabillo del ojo para el joven catalán que, sin pensarlo, se saca un remate con la zurda imparable. Ahí se acabó el empuje de los bilbaínos, que volvieron a sucumbir a un juego mucho más vistoso y efectivo del Barcelona en el tramo final de la primera parte.
Pero tras la reanudación llegó el desastre. Primero una excesiva confianza en la victoria y después un tremendo bajón físico le acabó pasando factura al once de Rijkaard. Las dos ocasiones que creó Messi en el primer minuto de la segunda parte fueron un espejismo. El Barça se desfondó y sin haber hecho previamente un gran esfuerzo físico. En el 55 llegó el primer avisó del Athletic tras el garrafal fallo de un Xavi que no está en su mejor momento. Valdés atajó el ataque. La defensa blaugrana seguía segura y de ello vivió un equipo en el que sólo Bojan, Messi y un irregular Deco tenían fuerzas.
Sintomático fue ver como en diversas ocasiones un jugador no delantero del FC Barcelona llegaba a las inmediaciones del área rival sin ningún punta cerca de él. El Barça se quedó sin pilas e incluso Edmilson, que sustituyó a Xavi, se vio como hombre más adelantado en alguna de sus arrancadas desde el centro del campo. Henry desapareció tanto en ataque como en la presión defensiva. Messi lo intentó, pero se encontró demasiado aislado y poco a poco fue perdiendo la fuerza.
La caída del Barça la supo leer a la perfección Joaquín Caparrós y su equipo se fue para arriba. Comenzó el asedio bilbaíno, poco acertado...hasta el minuto 33 en que Thuram, en una jugada peleada, acabó introduciendo el balón en su propia portería. No se le puede achacar la culpa del empate al francés, se veía venir. Los catalanes llevaban ya rato jugando con fuego. A Rijkaard se le ocurrió sacar entonces a Bojan del campo y el Barça, pese a contar con un cuarto de hora para marcar, dijo adiós a la victoria. Ahora sin Ronaldinho en el campo ya no sirve la excusa de culpar de todos los males al brasileño...al Barça no le aguanta el físico y sin correr no hay nada que hacer. Demasiado estático y sin ideas ya no sorprende.

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